jueves, 6 de junio de 2013

"Metamorfosis... Embrión"

Minuet de la primavera a ciegas.


Se inicia el proceso.
Primero despacio, más lento;
Después será de tono alegre, contento.
¿Sobrevivirá? No se sabe;
¿Morirá? Tampoco es cierto.
Esperará  la llegada de una respuesta.

Uno… ¡plaf!... Dos… ¡plaf!...
Son los pasos a tientas de un alma que no sabe todavía si va a existir.
No hay ninguna luz que la pueda guiar; no hay pared o muro en el que sostenerse; apenas tiene un atisbo de esperanza al que pueda agarrarse.

Será esta la primera vez que se encontrará con la Muerte cara a cara. Solamente parte de dos opciones:
Si supera esta prueba iniciará un largo camino hacia la vida; sino será su única y última jugada.
Intentará pasarla, pues sabe que este encuentro puede ser solo un saludo, del segundo ultimátum ya no hay retorno.
Lucha. Lucha con todas sus fuerzas para demostrar que es digna de vivir, que merece el aliento de la existencia…
Sobrevive, sí. Ha conseguido salir a flote. Ha superado la prueba. Grita sin voz de alegría, porque sabe que va a vivir.

Tres… ¡plaf!...Cuatro… ¡plaf!...
Se cae muchas veces, no mantiene aún el equilibrio, no sabe dónde ir, desconoce el camino…pero, ¿el camino adónde? Aún sigue sumida en la incertidumbre, sin nada.
Palpa unas paredes inexistentes en las que no se sujeta. Se para. Se sienta en un mar de dudas. Intenta emitir sonido, no lo logra, todavía no hay palabras en su vocabulario…
Se tumba apoyada en una almohada de tinieblas en las que no penetra luz. No hay cielo, no se aprecian ni estrellas, ni luna, ni está guiada por un Sol… Duerme.

Despierta de su sueño hibernal. Su desnudo cuerpo se estremece al percibir un viento suave, más frío que cálido. No sé sabe de donde procede.
Por fin empieza su principio. Primero poco a poco, pero enseguida muy rápido los pétalos de los capullos de sus sentidos se desperezan.
A pesar de eso, aún no puede ver nada, aún no brilla con toda la fuerza su Sol…

El delicado viento nos trae a una primavera que comienza con su alegre baile de la esperanza, aunque se mueve despacio, casi lenta, para poder guiar a la nueva criatura a la senda de la vida.
Juegan. No sé sabe muy bien a que, pero se divierten juntas.
Mientras, más y más pétalos de todas las formas y colores llenan el suelo del que ya se desvanecen las dudas y las tinieblas.
Nuestra alma sigue moviéndose a tientas a lo largo de esta alfombra floral.
De repente comienzan a escucharse cantos. Estos son bellos y fuertes cantos que intentan atraer a esta alma a la vida.
Comienza a sonar un minuet en una tonalidad mayor.
La primavera salta, y todo se llena de gozo y júbilo. Estalla su mundo en risas, en alegres gritos de felicidad. Nuestra alma baila también…
Pero pronto se detiene y contempla que sigue sin salir el Sol.
Puede que no lo vaya a ver nunca. Puede que por pereza no haya querido abrir los ojos, o simplemente puede que se haya retrasado a observar el baile…

Se despierta en la noche sin fin.
Mira, palpa pero no sabe adónde ir.
La primera prueba con la Muerte espera.
Solo escucha el minuet a ciegas de la primavera.

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